Hace 4 meses los medios de comunicación se hicieron eco de una noticia espeluznante que me puso los pelos de punta y que me hizo tomar la determinación de escribir libremente lo que sentía al respecto en otro de mis blogs. Os lo reproduzco aquí:
Como si de titulares se tratase expongo un avance de lo que a continuación desarrollaré: “Una mujer violada condenada a un año y cuatro meses de cárcel por mantener relaciones fuera del matrimonio”, “una niña yemení de 11 años huye de su casa al enterarse de su próximo matrimonio”. Y por último, la guinda del pastel, “ las autoridades universitarias de California decretan que sin orgasmo no hay violación”.
La verdad es que no sé ni por donde empezar, me gustaría simplemente comenzar a insultar a todos aquellos que hacen sufrir a tantas mujeres hasta quedarme sin aliento. ¿Cómo se puede ser tan estrecho de mente? ¿en eso nos reducimos las mujeres? ¿un trozo de carne que se puede vender al mejor postor y que una vez usado se desecha? A veces siento vergüenza al saber que vivo en un mundo tan desgraciado en el que en pleno siglo XXI la mujer sigue siendo un 0 a la izquierda en muchos países. Vergüenza al levantarme cada mañana con la seguridad que Nada Al-Ahdal no tiene. Una niña yemení de tan sólo 11 años que ha huido despavorida de su casa porque teme el destino que sus padres tienen preparado para ella, el matrimonio. Un enlace que detesta profundamente y que no tendría ni que plantearse porque ¡ES UNA NIÑA! Se merece jugar libremente y despreocuparse del infierno en el que se ha visto avocada. A través de YouTube ha publicado un vídeo en el que con una frialdad impactante para una niña de su edad manifiesta: “Adelante. Casadme y me mato, tan simple como eso”.
“Es criminal, sencillamente criminal. Mi tía tenía 14 años (cuando se casó) y duró uno con su marido, después se cubrió de gasolina y se prendió fuego. La maltrataba con cadenas, se emborrachaba… ¿de verdad os haría felices casarme?”, pregunta la niña a sus padres desde la distancia. “Habéis arruinado mis sueños”, ha declarado en el vídeo la pequeña.
Bajo la excusa de “es otra cultura”, TODOS giramos la cara ante estas injusticias, nos preocupa una milésima de segundo y luego simplemente seguimos con nuestra vida, abandonando a su suerte a esas pobres infelices. Es muy injusto que hayan muchísimas mujeres que en este momento mientras yo escribo estas líneas en la comodidad de mi casa estén atravesando un auténtico calvario.
Como la australiana Alicia Gali o la noruega Marthe Deborah Dalelv que han sido violadas salvajemente en Dubai pero la justicia se ha vuelto contra ellas. Porque qué es la mujer realmente sino un objeto, una presencia menos importante que el más pequeño insecto. A una mujer se la puede violar, apalear, insultar… Pero ella no puede quejarse, no puede denunciar a sus agresores, porque ella no es nadie, un nombre más en un registro, alguien que ha de respetar al hombre por encima de todo, incluso en la violación. Por eso un tribunal de los Emiratos Árabes Unidos las ha condenado a la cárcel, aunque hace tan sólo unos días la noruega ha recibido el “perdón” del emir de Dubai ante las protestas suscitadas con su condena.
Una sentencia que se ha sustentado porque estas mujeres tuvieron sexo fuera del matrimonio, puede que no fuera consentido pero era sexo al fin y al cabo, ¿no? Me gustaría que mis palabras llegasen a esos hombres y preguntarles: “¿Qué pretendían que hiciese Gali, suicidarse?” Porque al parecer según esos elementos es mejor arrebatarse la vida que acudir a aquellos que se supone que han de velar por su seguridad. Es triste que existan casos así, triste que la justicia defienda a esos infelices.
Ninguna mujer puede estar segura si cuando comenten una fechoría en su contra sabe que no va a obtener la justicia que merece. Su violador sufrirá una condena que se reducirá por buen comportamiento y a los pocos años caminará cerca de su víctima sin un resquicio de remordimiento. Esa es nuestra justicia…
En la Universidad del Sur de California las estudiantes se están rebelando ante el decreto del centro: “Si un violador no tiene un orgasmo no se considera una violación”. Bien, no voy a entrar a comentar este apartado porque creo que las palabras sobran.
Si hemos empezado a llegar a esto en nada menos que California, ¿qué será lo siguiente que nos espere?
“Es increíble que echen a un estudiante por copiar en un examen pero no por violar a una compañera“, agrega una de las universitarias ante la decisión de su centro, en el que ha primado la reputación sobre el bienestar de las víctimas.
Fuente Foto: flickr.com/volver-avanzar !!!
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